El investigador Ferran Pons, del Departamento de Psicología Básica de la Facultad de Sicología de la Universidad de Barcelona (UB), ha realizado un estudio basado en la idea de que al nacer los bebes lo hacen con la capacidad de aprender cualquier lengua del mundo, incluso distinguir las diferencias fonéticas entre las mismas.
Esto sucedería aproximadamente hasta el 1er año cuando empiezan a seleccionar los sonidos, por lo que su receptividad se hace más concreta al tiempo que se reduce la capacidad de aprender otras cosas.

El estudio se realizo sobre la muestra de 24 bebes de 6 meses y 24 de 11 meses de Barcelona y 24 bebes de 6 meses y 16 de 11 meses de Estados Unidos, más concretamente del estado de Florida.
La investigación se enmarca dentro del proyecto Brainglot-CONSOLIDER sobre neurociencia cognitiva.
Al nacer estamos abiertos a aprender los sonidos ó fonemas de las distintas lenguas, tenemos la habilidad no sólo de percibirlos sino también de aprenderlos y pronunciarlos.
Se creía que el aprendizaje contribuía a ampliar estas habilidades pero estudios recientes han demostrado lo contrario.
El aprendizaje sería una delimitación de la percepción («narrowing») para aprender, que sería un común denominador en la evolución global del desarrollo cognitivo.
«Este estudio es pionero porque incorpora por primera vez el conjunto de estímulos reales que recibe un bebé de su entorno cotidiano. Queríamos explorar el mundo real en el que están los bebés, porque el mundo no es únicamente visual o acústico, sino que es una combinación de estímulos, y hasta ahora los estudios habían explorado una única modalidad » explica Ferran Pons. «Los bebés no sólo escuchan palabras, sino que también las ven. Perciben la lengua de forma auditiva y visual, es decir, que ni escuchan sin mirar, ni miran las caras de las personas que les hablan sin escuchar. Toda la información visual te ayuda a “escuchar” mejor».
Para realizar el estudio se expuso a los bebes a estímulos visuales y auditivos, para estudiar la percepción de estos en cada grupo de bebes.
Se llegó al resultado de que para adaptarse al entorno se da un proceso de reorganización perceptiva.

Al especializarse en su entorno el bebe va perdiendo las capacidades de aprender otras cosas, en el caso de las lenguas, este proceso es un reflejo de la influencia de la lengua materna en la capacidad de los bebés para captar estímulos auditivos.
«Es el coste de especializarse en su entorno, según sus habilidades cognitivas, y con ello pierdes la habilidad de aprender otras cosas. Es un coste que es preciso pagar, y sería altamente inadaptativo no hacerlo así» explica Pons.
Las cosas que dejan de aprender en su proceso de adaptación se da simplemente porque ya no la necesitan, el estudio concluye que la respuesta de los bebes es universal, independiente de su lengua de origen.
Todos los bebés fueron capaces de integrar audiovisualmente los fonemas del inglés (eran capaces de percibir la correspondencia o equivalencia entre el sonido del habla y el correspondiente gesto de la cara al pronunciarlo).
Ya a los 11 meses la percepción multisensorial de estímulos se vuelve más selectiva, parecida a la de los adultos.
Esto se vio sobre todo en el grupo de bebes de 11 meses de Barcelona, quienes ya no eran capaces de percibir la correspondencia auditiva y visual de los fonemas del ingles.
«Éste es un resultado lógico porque para los bebés, el mundo que los rodea ha de tener coherencia. Ello implica también la diferente respuesta frente a los diferentes sonidos del habla que van mostrando los bebés en el primer año de vida», comenta Ferran Pons, que es experto en el estudio de los mecanismos neurales y cognitivos para la adquisición y el uso de diferentes idiomas, y del proceso de comprensión y habla de una lengua desde el punto de vista de la neurolingüística.
Fuente: Nota de prensa de la UB





















